Mi vida con ellas

Lorena (1)

Agosto 13, 2008 · 11 comentarios

La culpa de todo no la tiene mi madre, no. Ni la madre de nadie. La culpa de todos los males de este mundo siempre la van a tener las primeras novias. De ellas depende el desarrollo emocional de un hombre. Ellas son las que van a forjar nuestro caracter. Ellas nos modelan, nos inventan, van trazando todos los rasgos que sufriran todas las mujeres que vendrán. Son las responsables de todos nuestros defectos, y también de nuestras virtudes.

Aprendí a tener paciencia con Lorena, mi primera novia en serio.

La primera vez que la vi me enamoré. Tan enamorado como puede llegar a estar un chico de 12 años en séptimo grado. Estaba parada, esperando el colectivo. Me miró, temía unos ojos verdes hermosos, y me sonrió. A los doce años esas eran todas las pruebas, todas las señales que yo necesitaba para saber que era correspondido.

Al subir al colectivo me senté un asiento adelante del de ella. El viaje hasta mi casa duraba media hora. Cuando estaba por llegar, dos paradas antes de bajar me di vuelta y tuvimos el siguiente diálogo:

YO:Hola, como te llamás?

Ella:Lorena

YO:Hola Lorena, Querés ser mi novia?

Ella:No sé. Tengo que pensarlo.

YO: Me contestás mañana?

Ella:Bueno

Esa respuesta no llegó al día siguiente, ni a la semana siguiente. Cuando la veía le preguntaba si ya había tomado una decisión y su respuesta era siempre la misma:” todavía no”. Al cabo de un mes no le pregunté más, y la sumé a mi incipiente lista de fracasos.

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