En todo grupo de amigos siempre está el que inicia el camino. Su rol de lider nato queda definido en cuanto entra a la barra. Generalmente tiene un hermano o una hermana mayor que le va diciendo cuales son los temas que hay que escuchar, que zapatillas hay que usar, y que programas hay que ver. A los 14 años se convierte en nuestro guía espiritual.
El nuestro se llamaba Pablo, era un año mayor que yo. Fue el primero que me hizo escuchar a Queen, Genesis y a Pink Floyd. Como era de esperar, fue el primero en tener novia. Su novia era Andrea.
Comenzaron a salir cuando Pablo estaba en primer año y Andrea en séptimo. Hacían linda pareja. Cuando Andrea cumplió quince todavía seguian de novios. Y todos estuvimos invitados a la fiesta.
Fue una fiesta sencilla, en la casa de ella. No hubo mariachis, ni palomas volando a las 12 de la noche. Ni siquiera hubo vestido blanco. Fue una fiesta perfecta.
Entre las invitadas también estaba Lorena, con sus ojos verdes hermosos. Me acerqué a ella cuando la fiesta estaba terminando y le recordé que todavía había una pregunta que no me había contestado. Me miró sorprendida y sólo sonrió. Me dijo que al día siguiente me contestaba, que en ese momento se tenía que ir y me dejó su teléfono.
El día siguiente era domingo. A las 5 de la tarde decidí llamarla, esta vez no iba a esperar un mes. Cuando me atendió fui directo al grano, le pregunté si ya sabía la respuesta. Me pidió que la espere. Le pedí que por favor me contestara en ese momento. Y se quedó callada. Como ruido de fondo se escuchaba a Silvio Soldán, conduciendo Feliz Domingo. Creo que escuché todo el YO SE, el REPECHAJE, y no sé cuantos otros juegos más esperando su respuesta, cada quince minutos le preguntaba si estaba ahí y me decía que sí, que lo estaba pensando. Cuando ya había perdido toda esperanza escuché su voz que me decía SI, que íba a ser mi novia, y cortó.