Mi vida con ellas

Entradas de Septiembre 2008

…::Ameliah::…

Septiembre 25, 2008 · 10 comentarios

Corria el año 2000, año en el que empece la secundaria… Yo con apenas 13 añitos, 10 de noviembre, cumpleaños de mi mejor amiga del colegio, fiesta en su casa… Fiesta sin padres!!! Me sentia una chica grande…
En medio de la noche salgo al balcon, y ahi lo veo, solo, mirando la luna… 16 años, tan hermoso como sigue siendo, flaco, poco menos de un metro setenta (yo mido 1.55, asi que para mi esta perfecto… =P), morocho, pelo semi-corto y unos ojos verde-azules que me robaron el alma… Nos pasamos toda la noche hablando y me invito a una reunion que iba a hacer la semana siguiente en su casa con unos amigos suyos… La pase muy bien, me rei muchisimo, lo conoci un poco mas, y les cai muy bien a sus amigos…
Los años pasaron, y como el no iba a nuestro mismo colegio, lo veia poco pero saliamos seguido en grupo… El tiempo paso y yo me cambie de secundario, y el me hizo prometerle que no me iba a borrar, asi que al poco tiempo de cambiarme, empece a llamarlo una vez por semana, y el que cursaba ahi cerca, se venia dos veces por semana a comer conmigo… Y asi nos fuimos acercando, cada vez mas…
Tengo grabadisima una escena en la cabeza: fuimos a pasear por san telmo, despues de tomar un cafe, estamos volviendo a tomar el colectivo y me doble el tobillo, asi que el me cargo 5 cuadras en sus brazos, hasta el colectivo, aunque le insistia que podia caminar… Y encima llovia… Fue una escena muy de pelicula…
El es el hombre mas correcto que conozco, es caballero, respetuoso, y sabe cuando callar, cuando hablar y cuando abrazarme… Y es una de las pocas personas que sabe como hacerme dejar de llorar…
Todo venia bien, yo iba juntando coraje para contarle lo que sentia… Hasta el dia de mi cumpleaños de 16… Vuelvo tarde de la casa de una amiga, y tengo un mensaje de una compañera (la cumpleañera en esa fiesta que lo conoci) diciendo q la llame sin importar la hora… Y me da la noticia, de que hablando con el la noche anterior, el le habia confesado que es gay… Se me vino el alma al piso… Pero ademas, no podia entender porque el no me lo habia contado!
Al tiempo le conte que ya sabia, y me pidio perdon por no haberme contado pero me dijo que era porque no se animaba y no sabia como sacar el tema…
Unos años despues, en medio de una borrachera, terminamos besandonos y me anime a confesarle todo lo que siempre senti, pero sin pedirle nada a cambio, ya que sabia que el no iba a ser feliz al lado mio… Le confese que era el amor de mi vida, pero que tenia totalmente claro que nada iba a pasar entre nosotros…
Desde ese dia somos muy amigos, el se autodenomino mi hermanito mayor, y prometio cuidarme siempre… Y yo se que lo va a cumplir… Que en unos años vamos a irnos de viaje a Europa como planeamos desde que teniamos 15, que eventualmente viviremos juntos y se que va a estar al lado mio toda mi vida… Ambos tenemos planeado adoptar cuando seamos mas grandes, y el incluso me dijo que si ninguno se casaba, nos casabamos entre nosotros para poder hacerlo posible…
Me tomo años superar el hecho de que era un amor imposible, pero aun asi, no puedo evitar medir a todos los hombres con el… Y ninguno nunca le llego ni a los talones… Y a ninguno lo ame tanto como a el… Daria mi vida con tal de que el sea feliz…
Despues de estos 8 años de amistad, siento que nunca voy a estar sola, que sin importar lo que pase, si nunca encuentro otro gran amor, se que el va a estar a mi lado para acompañarme…

Esta es mi historia… Si, soy Nina Borowsky (la de “El objeto de mi afecto”), soy Grace (de “Will & Grace”)… Pero lo que más me alegra es que todas estas historias tuvieron finales felices, y tambien la mia, si lo tengo a mi lado…

Gracias por dejarme contar esto…

Mi blog es: http://comoundolordemuelasaliviado.blogspot.com/

Categorías: Uncategorized

Angela

Septiembre 22, 2008 · 5 comentarios

Hace muchos años que no conozco chicos por internet, y hace un tiempo
que (creo) no soy tan mala tan mala y tan inmoral. Pero ahí van mis
anécdotas:

El casado
No me acuerdo mucho, supongo que lo encontré en un sitio de contactos,
yo estaba sola, buscaba un tipo casado para poder seguir sola sin que
nadie me molestara pero poder tener sexo de vez en cuando, con alguien
estable, pero que no me rompa las pelotas. Además los casados hacen
regalos. Lo siento, yo tenía 21 años y estaba en la flor de la
estupidez, ya no pienso igual.
Él tenía 38 por aquél tiempo, y pese a usar nick de hippie, era
abogado. Tuvimos alguna discusión por e-mail, creo que estuvimos un
mes hablando antes de encontrarnos (hablando: por e-mail, no hablando
hablando). Sin intercambio de fotos y con mi amenaza de ser una vieja
gorda pelirroja teñida en casa y con tres mocosos deseosos de conocer
a un nuevo padre (fue una bromita, un llamado a lo que puede pasar con
la gente que se conocer por internet), nos encontramos, y fuimos a
tomar/picar algo a un sitio público y muy cool, pero que estaban
reformando. Entonces para el primer beso… hubo chispas, chispas
reales alrededor nuestro. Fue maravilloso. Todo fue bien hasta que él
decidió separarse… y se separó. Ahí desaparecí olímpicamente, me
despedí de mala forma y nunca más.

A lo loco.
Estaba sola en casa, ardiendo mal de calentura, arañaba las paredes.
Entré a una sala de chat, y conocí a un pibe, lo cité a dos cuadras de
casa en un sitio público. Me pareció bien y lo invité a casa, tuvimos
sexo mh, tres veces, bien. Hasta ahí bien. Después me estuvo llamando
por teléfono, decía que quería ser mi amigo… Yo fui clara desde el
principio: sexo hoy, mañana nada. Así que lo arruinó un poco, con su
insistente oferta de amistad.

Cuestión dactilar.
Algo raro, también, un pibe que conocí en una sala de chat, fuimos al
cine (me gustan esa clase de primeras citas, donde no se puede
hablar), luego a tomar algo, parecía todo bien, aunque un poco muy
serio, muy novio. Cabe aclarar que yo salía de una relación
complicada, con un chico con algún problema físico. En las manos. OK,
con el pibe todo bien, un abrazo, y en el camino a casa me da la mano.
Falta un dedo. Yo estoy en pedo, pienso. A mi ex le faltaban 5 dedos.
Casi, bueno, eso. No tengo nada en contra de los discapacitados, sólo
que me parece rara la coincidencia, me parece bizarra, y decido no
seguir adelante. Para no variar, me estuvo acosando un tiempo para
saber por qué, y nunca tuve el valor de decirle la verdad.

http://hijaepu.blogspot.com

Categorías: Uncategorized

Chic escribe sobre Nico

Septiembre 20, 2008 · 2 comentarios

Año 2002. Crisis. Mi vida estaba patas para arriba. Mi viejo sin laburo. Separacion. Yo lejos de la familia, sola en Buenos Aires. La facultad ya no me llena como solia hacerlo los primeros años. Me veo impulsada a cambiar, a salir. Busco algo, cualquier cosa, estoy inquieta, hay que suplir el vacio. Empiezo a navegar por Internet mas de lo habitual. 
 
Soy -digo soy porque todavia hoy me pasa, aunque en menor medida- de las que suelen poner cierto rotulo a las personas que buscan relacionarse con gente extraña por internet:”freaks”. O inadaptado social. Como quieran llamarle. En el caso extremo, se trata de personas con ciertos “issues” relacionados con el miedo al tet-a-tet, con dificultades para lidiar con el conflicto que siempre ello conlleva. 
 
Pero con la llegada de Internet, todos ellos vieron la luz, encontraron un submundo -aunque ya no se si llamarlo asi, ya que en cierta forma Internet ES hoy MUNDO- donde las relaciones impersonales y livianas, regidas por el fundamentalismo del miedo al compromiso y vivir el hoy no-matter-what, son la regla y no la excepcion. 
 
Hete aqui que harta de las frustraciones amorosas, de los romances de boliche On The Rocks y los interminables domingos de resaca y pizza cubrevacio cai no se como en uno de esos sites para conocer gente (de Terra si mal no recuerdo). Me resulto atractivo lo atractiva y “normal” que podia ser alguna gente que circulaba por ahi con el fin de entablar amistades/amorios(?) a libre criterio con otros que les resultaran afines. Y me dije, por que no? Obviamente TOP SECRET, porque que quede claro… “una chica como yo” -lease linda, inteligente, sin problemas serios aparentes-  no se iba a meter en “esas” cosas. 
 
Entonces complete mis datos. Y subi mi foto. Y comenzaron a llegar propuestas. Muchas, mas de lo que imaginaba en un principio. Y no solo de hombres. Era divertido y halagador. Yo estaba jugando. Alguien del otro lado me elegia y yo decidia si lo hacia entrar en mi juego, de que manera y por cuanto tiempo. Si no me cerraba solo tenia que hacer un click y… magia! lo que no queria mas desaparecia ante mis ojos.  
 
Todo esto hasta que aparecio Nico. Por alguna razon Nico fue mi “you had me at hello”. Habia un no-se-que en este chico a cuyo atractivo fisico y su inteligencia se adjuntaba un historial de problemas familiares, abandono y serios ataques de panico que me provocaba profundos deseos de proteccion. Me encontre de repente teniendo dificultades para dormir, y levantandome en la mitad de la noche en numerosas ocasiones para ir a su encuentro -virtual-. Nico casi siempre estaba ahi. Amanecia y nosotros seguiamos hablando, sin parar. Llegamos inclusive a tener videoconferencias a altas horas de la madrugada, mas de una vez subidas de tono y con ligereza de prendas. 
 
Y cuando Nico no estaba lo extrañaba. A veces me despertaba con la sorpresa de un mail en donde me decia entre otras cosas lo bien que yo le hacia, que no podia dejar de pensar en mi, que me queria. Nico fue ganando poco a poco la exclusividad de mi juego. Nuestros tiempos se volvieron mas elasticos. Y las reglas…
 
Empece a desear conocerlo. En persona. Se lo plantee. El manifesto el mismo deseo, pero siempre habia “algo”. Que viviamos lejos (el en pcia, yo en capital) era la excusa mas obvia. Pero solo servia para extender los plazos. Tuvo que recurrir entonces -ante mi persistencia- a su poker mas utilizado, para el cual no podia haber objecion alguna puesto que excedia a su voluntad: “quiero, pero no puedo. Ojala pudieras entenderme”.  Nico no tenia novia, no tenia tres ojos, sabia hablar percetamente. Pero habia “algo” producto de su psiquis retorcida que no dominaba y le impedia llevar a cabo eso que yo tanto queria. “Tengo miedo, se que me voy a enganchar” (¿¿¿¿¿??????)
 
(…)
 
Hoy, seis años despues, estoy felizmente de novia… con otro. Y no lo conoci en el maravilloso e idilico cyberespacio sino en el cotidiano y conflictivo mundo de la oficina. A veces me agarra panico, un miedo inmenso a comprometerme y fracasar que me provoca querer largar todo al carajo como si tan solo de apretar “delete” se tratase. “Total es mas facil estar sola”, me digo. Pero el me baja a tierra, me frena, me hace decirle lo que siento cara a cara. Me recuerda porque estamos donde estamos. Me hace saber que el esta, que me ama. Y nunca estuve tan enamorada, tan real y mundanamente enamorada como lo estoy en el presente. 
 
PD: Hasta el dia de hoy Nico manda algun que otro mail/sms. Los mismos han ido cambiando en el tiempo, oscilando en un abanico de emociones que van desde la pena, la nostalgia y el remordimiento conciente -por lo que pudo haber sido y no fue, por la chica que perdio-, hasta sentimientos de amor desinteresado que se manifiestan mediante un saludo afectuoso y un “espero que estes bien”, o un “se nota que sos muy feliz”. Nunca contesto. No siento nada mas que pena.

Categorías: Uncategorized

Carolina también cuenta su historia

Septiembre 18, 2008 · 12 comentarios

Juan Pablo y yo nos conocimos de casualidad. Formalidades académicas, compartíamos el objeto de estudio. Quedamos en intercambiar palabras y luego libros antes de que él volviera al país donde reside. Lo vi por primera vez en un bar de Barrancas de Belgrano.

Yo hace unos días que había vuelto de vacaciones con mi novio del que estaba teóricamente enamorada. Pero esa noche, después de que Juan Pablo me llevara de vuelta a casa, me la pasé en vela pensando en cómo lograría dormirme sin él, qué haría con toda esa energía que había ido y venido entre él y yo. ¿Dónde la guardaría?

¿Por qué siempre quiero arruinarme la felicidad? Tenía un laburo que me gustaba, un novio del que me consideraba enamorada, mi depto. con el que tanto había soñado… ¿por qué siempre tengo que mandar todo a la mierda?

Intenté negarlo. Durante los últimos días de Juan Pablo en Buenos Aires, lo esquivé, me esquivé. Lo volví a ver y me pasó lo mismo. Le hablé de mi novio para evitar hacer alguna boludez. Cruzando la barrera de Juramento recuerdo que ese segundo día le pregunté si no podía retrazar su pasaje. Él, me imagino, pensó que era un chiste. Sin embargo, también me miraba con sus ojos. Él también sonreía con su sonrisa tamaño baño.

Cuando se fue me pregunté si era la monogamia, la vida o yo que éramos tan tristes y patéticas.

Pero está Internet. Siempre la fucking Internet. Y él ahí desde su país vecino comenzó a chatear conmigo unas dos o tres horas por noche. Casi todos los días. Hablando de cosas serias y boludeces. No veíamos el tiempo pasar.

Durante las semanas me pasaba las noches hablando con Juan Pablo y extrañándolo cómo si alguna vez lo hubiera besado en serio.

Pensaba que lo iba a olvidar, que se me iba a salir del cuerpo y que mi amor por mi novio volvería a brotar. Pero hablar más y más con él cada vez me hacía peor: Me recordaba la imposibilidad de mi deseo, la idea de alimentar algo sin sentido. La idea de engañar y engañarme. ¿Porque no puedo vivir y ser consecuente con mi caracú y mi corazón? Siempre me gustó pensarme como sincera y transparente y no así.

Así que en un arranque un día le dije a Juan Pablo que no podíamos hablar más. Que me pasaban cosas. Que hacía noches que no dormía. Me dejó entrever que a él también. Pero él no tenía novia, él tenía menos que perder. Le dije que se buscara una novia, que me olvidara, que no podíamos hablar más. Tal vez vi mucho “La Extraña Dama” de chica, pero aun hoy hablo como una heroína de telenovela. Al día siguiente, me envió una canción que todavía hoy escucho con nostalgia. Caetano canta en tono festivo: “Não se perca de mim, Não se esqueça de mim, Não desapareja… Não saia do meu lado… Venha, veja, deixa, Beija, seja, O que Deus quiser…” Estuve creo que un solo día sin hablarle como le había prometido.

Volvimos a hablar, histeriqueando dulcemente pero con todas las letras. Puta madre, esta historia me duele tanto que siento que al contarla la banalizo. Hablábamos noches y tardes durante horas corridas. Hoy pienso todo lo que aun me gustaría saber de él y nunca supe. Al mismo tiempo, creo que hubiera sido más útil ir a tomar un mate en silencio un día a Plaza Francia, al Parque Centenario o a Palermo en vez de tantas palabras vía Messenger. Lo que se dice siempre es un poco falso. El cuerpo -y no sólo por el sexo, digo-, el cuerpo, con los gestos, las miradas, los aromas, las metidas de pata, los ponerse colorados es siempre más sincero y más real. Y nunca tuvimos eso.

Un día me dejó de hablar tanto. Yo estaba “casi” acostumbrada a mi patética existencia de querer a uno y dormir con otro. Me confesó que me “había hecho caso” y se había encontrado una novia. Eso sí: en otra ciudad. Desde la racionalidad pensé que era lo mejor. Que si uno no alimenta un vínculo, este termina por morirse. Que ahora estábamos los dos en igualdad de condiciones y veríamos “quién era más macho” para seguir con esa ridiculez. Claro que no estábamos en las mismas condiciones, porque quién está en el metejón del principio no quiere lo mismo que el que tiene dudas en una relación más establecida. Eso es al menos lo que yo quiero creer.

Algunos días estaba a full y me hablaba como antes. Esos días, aclaro, en que estaba en su ciudad y no se había ido a ver a su novia. Cuando no había cuerpo cerca, me hablaba; si había una corporalidad no lejana yo desaparecía. Es lógico y sano, sobre todo la última parte. Nos convertimos en “llenadores de huecos” que nuestros respectivos novios dejaban. Eso creo yo y él niega. Otras semanas, él brillaba por su ausencia y yo lo extrañaba. A pesar del dolor, sentía que así era mejor.

Una noche me habla por chat. Era un día de semana corriente. Mi novio estaba de viaje. Yo estaba justo recién depilada y había entregado todas mis obligaciones laborales el día anterior. Esos días de kilómetro cero. Esos días donde te dice que se murió su abuela y acaba de llegar de emergencia a Buenos Aires. Sí: que estaba en Buenos Aires. Me llamó. Fue raro escuchar su voz. Conocía varias (¿muchas?) cosas suyas pero todo por chat. La voz nos acerca al cuerpo y la voz era un flash. Tiene voz suave, como de chico tímido que nunca se animaría a sacarte a bailar en el baile de la primaria. Yo también era tímida de chica. Ya no. Pero siempre preferí chicos con ese perfil más que el de los extrovertidos líderes de grupo. Mi novio era muy líder. Ahora pienso que no supe contener a Juan Pablo con el tema de la abuela. Que lo dejé sólo. Que su novia desde allá lejos lo hacía mejor que yo. Tal vez porque pudo abrazarlo. El cuerpo nuevamente. Yo me puse nerviosa por la situación y la sorpresa e intentaba hacer chistes “para alegrarlo”, cuando él insistía en que “a él no le salía llorar,… nunca”, o algo así. Quedamos en vernos el día después de “mañana”. Al día siguiente él iría al entierro y yo daba una charla. Nos encontramos en un ámbito académico neutral. Lo vi y me gustó tanto. Me puse nerviosa como una nena de 7 años y no sé qué toqué y desconfiguré mi celular. Estábamos lejos y nos veíamos. Él me envió un mensaje gracioso y yo me reía a la distancia pero no pude responder porque los nervios me habían llevado a poner mi teclado en “diccionario automático” y yo no sé escribir así. Finalmente nos acercamos, fuimos a tomar un café en frente. Hablamos del entierro, de su abuela, de que no lloraba, me contó él solito todas sus historias de sexo y amor desde su primera experiencia sexual hasta los dos defectos ridículos que le encontraba a su novia (su nariz y que el jefe de ella la deseaba). Después acercó sus manos a través de la mesa y me preguntó “¿y nosotros qué?” Yo alejé las mías con miedo. Tuve pánico. Qué estúpida. Al principio yo estaba con la actitud de “si los dos estamos con otra gente no da, no va a ser lindo así”. A lo que él puso su mejor cara de chanta para decir que lo de su novia “no era tan así”. Después yo pensé que si el destino había hecho que él cayera cuando mi novio estaba lejos (y cuando estaba depilada -no es que fuera tan importante tampoco-, con la casa limpia -ídem- y sin obligaciones en la cabeza), la vida lo había puesto así y así empecé a leerlo. Así que yo empecé a gestar por el sí. Después de casi tres horas de dilema en un café cerca de la Plaza de Mayo debatiendo si nos íbamos a acostar o no… sin nunca habernos besado… él terminó diciéndome en la estación de subte que si venía a casa no se quedaría a dormir, que tampoco se entregaría al 100%. Con todo lo que yo lo deseaba y lo quería, vi bien que se estaba echando atrás y la verdad es que todos sabemos que una primera vez a medias -y con infidelidad de por medio- puede ser patética. No, no pensé eso en realidad. Me salió del corazón una cosa más de “si no venís entero y convencido, no venís”. Tal vez en la cama podría haberlo hecho estar ahí por completo. Claro.

La cosa es que yo me tomé el subte para un lado y él para otro. Y volví sintiéndome un raro personaje que después de meses de desear y ser deseada por alguna explicable e inexplicable razón volvía a casa sin ser saciada, sin la calma del placer y del beso, de la mirada y la mano, del cuerpo y la respiración. Adentro mío llegué a pensar que todo era mejor. Le mandé una canción de Aristimuño. El título -”canción de amor”- seguro lo confundió. O eso creo. “Pido que las noches no se quiebren en tu luz, y que las ventanas sean grandes para el sol, cuando los almendros no se pasen de estación, buscaré más flores para darte mi canción de amor. Pido atardeceres en los cielos de Beltrán, y que tus mañanas siempre sean para hablar, cuando los jardines no se pasen de estación, buscaré más flores para darte mi canción de amor. Y si vos querés te voy a buscar para que los días no se vayan sin pensar. Y si vos querés te voy a buscar y dejamos los caminos libres de humedad. Pido tu mirada más alegre para mi y que toda el alma se disuelva en el amor, cuando los almendros no se pasen de estación buscaré más flores para darte mi canción de amor”.

La idea de que “los almendros no se pasen de estación” significaba (ahora pienso ¿no es tan obvio, no?) que cuando ninguno de los dos tuviera novio, yo “buscaría flores para darle mi canción de amor”. Que se yo. Con intermitencia volvimos a hablar cuando regresó a su país de residencia. Me dijo que le dio culpa leer los mails de la novia cuando llegó a la casa de sus viejos, esa noche del dilema de “me acuesto o no me acuesto”.

Cada vez hablábamos menos seguido. Un día le escribí: “Muchas veces me pasa y me sorprendo y me felicito y a la vez me da cierta tristeza ver cómo te olvido: como pienso en otras cosas, en otra gente. Como simplemente no pienso en vos más de 1 o 2 veces por semana. Como sos tan chiquitito en mi vida que casi ni te veo. Encima cuando te pienso, te pienso lejos, como un recuerdo viejo, de alguien que no tiene nombre ni corporalidad, o como cuando uno piensa en el chico que gustaba en 1er año y se convirtió después en tu mejor amigo al que le presentaste a tu mejor amiga para convertirte después en la madrina de boda. Otras veces te extraño y no sé si como persona, como amigo, como “ocupación de mi cabeza” o como todo el resto. Extraño a veces las charlas y eso”.

Por ego herido o vaya uno a saber por qué empezó a aparecer más. Me advirtió de manera agria “que no estaba obligada a mantenerlo al tanto de todo lo que pasaba en mi cabeza con respecto a él”.

Empezó una etapa de histeriqueo agresivo. Una noche terminamos teniendo sexo virtual y telefónico. Le escuché la respiración al acabar. Fue tan íntimo y tan lindo y tan potente. Me lo quedé por días en el cuerpo. Como al día siguiente era fin de semana, él probablemente partió a ver a su novia a esa otra ciudad. Le escribí un mail diciendo que me había gustado mucho lo de la noche anterior, que me hubiera encantado despertarme al lado suyo y acariciarle la cara. No respondió. Nunca. El martes, día que tradicionalmente volvía a su ciudad, me lo encontré por chat. Huyó despavorido.

En caliente e impulsiva le escribí al milisegundo: “…te considero ¿indigno? de ser la mitad de esto, tan virtual e inexistente y mágico y potente. No se si ¿indigno? o ¿insensible? o ¿extraterrestre? el jueves vos estabas ahí y vos estabas acá y yo lo sentí. Yo TE sentí. Seguro te dio la culpa y ahora ni me podes dirigir la palabra. Seguro te sentís incomodo y no me podes dirigir la palabra. Seguro que te aseguraste aun más lo mucho que la querés a tu novia. Esta opción, muy acertada, no justifica las anteriores ya que como no soy una maquina virtual merecería o me gustaría, al menos, saber, o escucharte decir, que preferís no hablarme en vez de verte huir así a la distancia. Yo estuve todo el viernes sonriendo sin razón y llevándote en el cuerpo. Y me prometí, y lo cumplo, recordarlo como algo muy lindo sin importar lo que pasara después. A veces pienso que solo hiciste lo del jueves por un tema de ego, porque te dije que te estaba olvidando y no querías dejar de tener “ahí” la puertita abierta. Pero después pienso que no: que más allá de tu ego, vos estabas ahí. Tal vez sea un problema de tiempo y espacio y corazón: vivís ahora lejos y amas a alguien más. Te pido que no hables más conmigo por chat. Yo voy a borrarte. No me hace bien estar a la merced de tus humores, tus indecisiones y tus culpas”.

Se conectó al segundo. Me rogó que no lo bloqueara. Que tenía sentimientos, que los expresaría. Le dije que iba a dejar a mi novio. Que podía tomarme un micro a su país si quería. Me dijo que no era el momento: que lo congelara, lo olvidara o lo odiara, que en ese momento no era posible otra cosa. Me advirtió que no fuera muy trágica en mi despedida porque -palabras más, palabras menos- seguramente le estaría volviendo a hablar por chat al día siguiente. Le aseguré que lo bloquearía en todo.

Así lo hice. A la semana me escribió por una boludez de algo de laburo en común. No le contesté. A los pocos días me volvió a escribir: “cuando nos conocimos dejamos pasar una oportunidad importante. Vos dejaste pasar una oportunidad interesante, mejor dicho, porque yo me quedé la última semana antes de irme pensando en vos y resignándome al ver que no te hacías tiempo para verme, me hablaste de tu novio, etc. Después fue al revés, es verdad, yo vine con eso de novia y dejé pasar otra oportunidad. Ya en mi país de residencia, pensé que la computadora sería el lugar donde te tendría por un tiempo. Pero a vos eso no te convencía… no estabas dispuesta a lidiar con un régimen de intensidad variable. No sabemos si la próxima vez vamos a ser los dos, vos, yo o ninguno el o los que deje o dejemos pasar otra oportunidad. No sé oportunidad de qué, pero está claro de que es de algo”.

Le contesté breve, como nunca antes había sido con mi personalidad novelera peroratera: “Sí. Probablemente tenés mucha razón. Te mando un beso”. A los pocos días volvió a escribir: “ayer soñé con vos, pero era tan real que creo que había soñado otras veces sin acordarme (en general no me acuerdo de lo que sueño)”. Tardé varios días en responder: “Yo, en general, tampoco me acuerdo de lo que sueño. Recuerdo, sin embargo, que hace dos semanas soñé que me iba a estudiar a tu ciudad de residencia…Dejame intentar olvidarte. Por favor”.

Después me separé. Después me enteré por un tercero que se fue a vivir a la ciudad de su novia.

Categorías: Uncategorized

Ditakiki

Septiembre 15, 2008 · 5 comentarios

Tengo dos relacionadas, fué con dos novios que tuve, a veces yo pienso y son muy looser las historias, pero bueno, te las cuento.

A éste primero, lo conocí hace mucho cuando los nokia 1100 estaban de moda y venían con mucho crédito de regalo. Tenían una opción en la cual entrabas a un tipo chat y había gente, me gustó el nombre Simón. El, más chico que yo, 4 años, nos pasamos los celus y hablamos por mensajes todo el día, mientras yo laburaba. Al otro día nos pasamos fotos por messenger y al otro día salimos. Desde el principio fue re lindo, duramos como 2 años, y hasta hoy que ya pasaron 4 años de eso, no vemos de vez en cuando.
Cuando había cortado con él, entre a un chat y no hablé con nadie, era la primera vez que hacía eso, y siempre tuve la idea que la gente que conoce gente por chat, no sé, no se puede levantar a nadie en la vida real. En Mis experiencias de la vida real, me levanté chicos por ahí, pero no viene al caso.
Cuando entré ví su nombre, sólo hable con él, muchos días por messenger. Y no quería que pase nada, él también era 4 años más chico que yo y no quería que pase lo mismo que antes.
Un día mis viejos estaban de vacaciones y con mi hermana nos pegamos una caravana que duró 10 días sin parar. Y justo esa noche me clavo Simón, iba a salir con él porque ya nadie quería salir conmigo tantos días seguidos.
Ëste otro niño, Me invitó a tomar algo y me dijo que me buscaba en su motito. Yo no quería la verdad, no quería, pero no me quería quedar sola en casa. Y fuimos, después de ese día salimos como 1 semana seguida, todos los días. La semana siguiente yo me iba de vacaciones con una amiga y mientras escribía a mi casa leo un mail de él, que me decía que me extrañaba que no podía estar sin mí, y cosas que no me creí, porque hacia 2 semanas que nos conocíamos. Cuando volví me dijo: queres ser mi novia? y me morí. Una ternura infantil total. Le dije que no.
Pero al mes ya eramos novios.
Estuvimos un año muy intenso, un año hermoso. Pero los dos nos dimos cuenta que no iba a dar para más.
Y también me dí cuenta que yo estaba enamorada de él por como él me quería, del amor que me tenía, de la situación…

Mucho besos

Ditakiki (misfindes.blogspot.com)

Categorías: Uncategorized

Septiembre 15, 2008 · 8 comentarios

El tema es así, esta semana y la otra voy a estar ocupadisimo y no voy a tener mucho tiempo para contar nada. (Por otro lado, no creo que me pasen grandes cosas en este tiempo)

¿Que puedo hacer?

Lo mismo que hace todo el mundo.

Le pide a los lectores que escriban.

La idea es que cuenten sus experiencias y me las manden por correo a vidaconellas@gmail.com

Dada la última experiencia (y considerando que mucha gente opinó con conocimiento del tema), estaría bueno que escriban sobre situaciones en internet.

Esperando sus correos. Les deseo una buena semana.

Categorías: Uncategorized

María (y5)

Septiembre 12, 2008 · 30 comentarios

Y todo estaba bien. Hasta que con Paula quisimos ver dibujitos tomando Nesquick… eso fue el acabose.

María me eliminó del MSN. También de Facebook.

A los tres días me agregó nuevamente.

Hablamos. Pero ya no como amigos.

Nos reprochamos cosas. Ella me reclamó el hecho de no ser claro.Yo le dije que siempre había aclarado que no íba a pasar nada. Que no tenía motivos para enojarse. Que yo era libre de jugar también con Paula, si quería.

Nos despedimos con un formal chau.

Y los dos nos eliminamos del MSN mutuamente.

Categorías: Uncategorized

María(4)

Septiembre 12, 2008 · 1 comentario

Durante algún tiempo seguimos hablando. Nunca dijimos de vernos. A veces volvíamos al juego de antes

Para mi cumpleaños fue la primera en escribirme. Para el de ella le mande mariachis por hotmail.

A veces me daba la impresión de que ella jugaba.

Siempre creí que éramos amigos.

Categorías: Uncategorized

María(3)

Septiembre 12, 2008 · 1 comentario

Cuando le llegó un mail promocionando una de esas páginas que te ofrecen saber quién te tiene admitido y quién no, no pudo resistir la tentación y se metió. Ingresó su mail, su contraseña y esperó…

No me imagino su cara  cuando vió que mi dirección de correo estaba en rojo, o con una cruz. Inmediatamente me escribió un mail, donde reconocía lo ridículo de la situación. ¿Cómo nos íbamos a pelear si no nos conocíamos?

La agregué a mis contactos de nuevo.

Le aclaré que de mí no tenía que esperar nada. Que yo no podía ofrecerle nada. En cierta forma, estabamos aclarando que era un juego, y estábamos poniendo algunas reglas.

Categorías: Uncategorized

María(2)

Septiembre 10, 2008 · 34 comentarios

Julieta es divina, cuando hablamos nos contamos muchas cosas. Lástima que no hablemos demasiado.

Mónica me sorprende, es capaz de decir las cosas más sabias con la sencillez de una niña.

Con María jugamos.

El juego no está del todo claro. Pero jugamos igual. Jugamos a los celos. Jugamos a la parejita virtual. Pero siempre jugamos. Jugamos igual.

A ella no le gusta que hable con Julieta, pero no se pone nerviosa si no le respondo enseguida.

Siempre nos quedamos hasta tarde hablando, jugando. Pero desde lejos.

Hasta que un día, ella no entiende el juego. Y cree que es verdad, es posible que mucha de la culpa sea mía. Cuando juego, me meto en el personaje. Puedo ser realista. Pero es un juego, no más.

Y ella se enoja conmigo. Y no me responde más cuando le escribo “estas?”.

Y yo me enojo porque ella se enoja. Porque si es un juego no tiene que enojarse por las cosas que hago fuera del juego.

Y cuando me enojo, la elimino del MSN.

Sí, yo también elimino.

Categorías: Uncategorized