Mi vida con ellas

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Romina(1)

Septiembre 2, 2008 · 35 comentarios

Fui adolescente en los 90. Fue una década dificil. Muchos nos vestíamos con jeans rotos y remeras, con una camisa atada a la cintura. Fue la época del grunge, de Nirvana y Pearl Jam. Algunos escuchaban a Machito Ponce.

Cursaba en una escuela técnica, a la mañana teníamos talleres y las clases a la tarde. Como yo vivía en otra ciudad, el tiempo no me alcanzaba para ir a almorzar a mi casa, por lo que generalmente me quedaba en la escuela junto a otros chicos y almorzábamos un sandwich en el kiosco.

Pero ese día no me quise quedar. Fui a caminar por el centro, tratando de ver hacia donde iba mi relación con Lorena, si realmente valía tanto sacrificio o no.

Al cruzar la plaza (sí, las cosas importantes siempre ocurrieron en plazas) ví que en uno de los bancos había un monton de chicas con uniforme azul que recién salían del colegio.

Miré a las más linda de todas, y ella me miró.

Estuve el resto de la tarde con una sonrisa.

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Lorena(y3)

Agosto 27, 2008 · 29 comentarios

Cuando miro hacia atrás y analizo mi noviazgo con Lorena solo puedo llegar a una conclusión: estaba enamorado.

No existe otra forma de explicar que haya esperado 3 meses para darle un beso, en ese momento no me pareció raro, yo era su primer novio y, en su grupo de amigas la más rápida lo hizo a las tres semanas, la que más tardo, seis meses. Incluso recuerdo con cierto cariño mis intentos por acercarme y sus mil excusas para correrme la cara.

Con ella probé por primera vez la indiferencia. Cuando cumplimos el primer mes de novios le llevé una rosa, mi escaso presupuesto de adolescente no me permitía una docena. Luché contra la masa de gente de un colectivo a la hora pico tratando que la flor llegue intacta a su destino, y lo logré. Al llegar a su casa, rojo de vergüenza se la dí. Me dijo gracias fríamente, me dejó esperando en la puerta y la colocó sobre la mesa.

Fue un noviazgo de zaguán. Jamás entré a su casa. Soporté el más crudo invierno parado estoicamente en la puerta. A veces nos abrazábamos. La mayor parte de las veces, no.

Cuando cumplimos un año, me dijo por primera vez que me amaba. Pero ya era tarde, ya no me importaba nada. Cinco días después cortamos.

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Chascomús

Agosto 18, 2008 · 13 comentarios

Mientras trato de ordenar las cosas que pasaron este fin de semana les dejo esto.

Hace mas o menos un mes Blonda me pidió que le mande una historia de amor para publicarla en su blog. Esto es lo que escribí en ese momento.

Nos conocimos la noche del 21 de Setiembre del año 2000. Era el día de la primavera. No me acuerdo de su nombre. Camila o Yamila tal vez. Es probable que si la veo en la calle no la reconozca. Nunca fue una chica que llame la atención. Me acuerdo que era de Chascomús, y que era radical.

Ella bailaba con sus amigas en el medio de la pista. Bailaba mal, con movimientos inocentes, bailaba para divertirse, no creo que se haya dado cuenta que eso fue lo que inmediatamente me atrajo de ella.

Toda la noche estuve tratando de acercarme a ella. O mejor dicho, que ella se acercara a mí. Siempre pertenecí a la raza de los inútiles a la hora de empezar una conversación. Hay gente que tiene ese don. Yo soy incapaz de generar una charla en un ascensor. No me sale.

A veces creía que me miraba, pero inmediatamente me daba cuenta que ella seguía en su mundo. Bailando a destiempo.

En un momento quedó sola, en ese momento, junté coraje y me acerqué hacia ella. Le pregunté el nombre y de dónde era. Y me quedé mudo. No supe qué más decir. Fueron minutos eternos. Estaba contando los segundos que pasarían hasta que ella me dijera que la estaban esperando, o que la esperase, que iba al baño y en seguida volvía. Pero no, ella se quedaba a mi lado. Moviéndose. Bailando. Por supuesto, a destiempo.
Antes de que se vaya le pregunté si la vería de nuevo. Me iba a esperar en la Plaza Moreno en una semana. Y ahí me di cuenta que no la vería más, que se había aburrido.

Esa semana pasó rápido. Nunca pensé que ella iba a acudir a la cita. No era real si pasaba. Sin embargo, algo dentro de mí quería que esa historia empezara.

Cuando llegué a la plaza ella me esperaba sentada en un banco. Me pareció hermosa. Tenía simplemente una remera blanca y un jean. Esa tarde no hablamos mucho. Tampoco nos dimos un beso. Quedamos en vernos a la semana siguiente.

Nuestros encuentros se fueron sucediendo con una frecuencia semanal. En la quinta cita nos besamos por primera vez. En las siguientes citas simplemente nos quedábamos sentados en el banco, siempre el mismo, besándonos.

Teníamos un acuerdo tácito de no decirnos jamás nuestras direcciones, la magia era esa, simplemente conocíamos nuestros nombres y de dónde veníamos, ella de Chascomús, yo de otro lado. Nada más.
Hasta que un día el juego terminó. Una tarde en que los besos eran más apasionados que de costumbre me pidió que la acompañe hasta su casa. Fuimos caminando, tomados de la manos, como dos novios. Antes de entrar a su casa supe que nunca más nos íbamos a volver a ver.

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Lorena (2)

Agosto 14, 2008 · 13 comentarios

En todo grupo de amigos siempre está el que inicia el camino. Su rol de lider nato queda definido en cuanto entra a la barra. Generalmente tiene un hermano o una hermana mayor que le va diciendo cuales son los temas que hay que escuchar, que zapatillas hay que usar, y que programas hay que ver. A los 14 años se convierte en nuestro guía espiritual.

El nuestro se llamaba Pablo, era un año mayor que yo. Fue el primero que me hizo escuchar a Queen, Genesis y a Pink Floyd. Como era de esperar, fue el primero en tener novia. Su novia era Andrea.

Comenzaron a salir cuando Pablo estaba en primer año y Andrea en séptimo. Hacían linda pareja. Cuando Andrea cumplió quince todavía seguian de novios. Y todos estuvimos invitados a la fiesta.

Fue una fiesta sencilla, en la casa de ella. No hubo mariachis, ni palomas volando a las 12 de la noche. Ni siquiera hubo vestido blanco. Fue una fiesta perfecta.

Entre las invitadas también estaba Lorena, con sus ojos verdes hermosos. Me acerqué a ella cuando la fiesta estaba terminando y le recordé que todavía había una pregunta que no me había contestado. Me miró sorprendida y sólo sonrió. Me dijo que al día siguiente me contestaba, que en ese momento se tenía que ir y me dejó su teléfono.

El día siguiente era domingo. A las 5 de la tarde decidí llamarla, esta vez no iba a esperar un mes. Cuando me atendió fui directo al grano, le pregunté si ya sabía la respuesta. Me pidió que la espere. Le pedí que por favor me contestara en ese momento. Y se quedó callada. Como ruido de fondo se escuchaba a Silvio Soldán, conduciendo Feliz Domingo. Creo que escuché todo el YO SE, el REPECHAJE, y no sé cuantos otros juegos más esperando su respuesta, cada quince minutos le preguntaba si estaba ahí y me decía que sí, que lo estaba pensando. Cuando ya había perdido toda esperanza escuché su voz que me decía SI, que íba a ser mi novia, y cortó.

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Lorena (1)

Agosto 13, 2008 · 11 comentarios

La culpa de todo no la tiene mi madre, no. Ni la madre de nadie. La culpa de todos los males de este mundo siempre la van a tener las primeras novias. De ellas depende el desarrollo emocional de un hombre. Ellas son las que van a forjar nuestro caracter. Ellas nos modelan, nos inventan, van trazando todos los rasgos que sufriran todas las mujeres que vendrán. Son las responsables de todos nuestros defectos, y también de nuestras virtudes.

Aprendí a tener paciencia con Lorena, mi primera novia en serio.

La primera vez que la vi me enamoré. Tan enamorado como puede llegar a estar un chico de 12 años en séptimo grado. Estaba parada, esperando el colectivo. Me miró, temía unos ojos verdes hermosos, y me sonrió. A los doce años esas eran todas las pruebas, todas las señales que yo necesitaba para saber que era correspondido.

Al subir al colectivo me senté un asiento adelante del de ella. El viaje hasta mi casa duraba media hora. Cuando estaba por llegar, dos paradas antes de bajar me di vuelta y tuvimos el siguiente diálogo:

YO:Hola, como te llamás?

Ella:Lorena

YO:Hola Lorena, Querés ser mi novia?

Ella:No sé. Tengo que pensarlo.

YO: Me contestás mañana?

Ella:Bueno

Esa respuesta no llegó al día siguiente, ni a la semana siguiente. Cuando la veía le preguntaba si ya había tomado una decisión y su respuesta era siempre la misma:” todavía no”. Al cabo de un mes no le pregunté más, y la sumé a mi incipiente lista de fracasos.

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Primer beso

Julio 2, 2008 · 29 comentarios

Esa noche de viernes me preparé cuidadosamente. A las 8 de la noche ya estaba bañado, cambiado y perfumado. Era la primera vez que salía hasta tarde.

Llegué temprano, no había mucha gente. El gimnasio estaba totalmente decorado. En los aros de los tableros de la cancha de basquet ya habían instalado las luces giratorias. Sobre el medio de la pista una bola de espejos. Por los parlantes sonaba la pachanga de Vilma Palma. El disk jockey elegido cobraba un poco más ya que era uno de los pocos que poseian CD’s en aquel momento. Estaba todo listo para el baile de bautizmo de los primeros años.

A medida que la noche pasaba y se iba llenando el lugar solo atinabamos a dar vueltas por el gimnasio con mis compañeros, tratando de encontrar algún grupo de chicas de nuestra edad para salir a bailar. Después de muchas, muchísimas vueltas, nos cruzamos con un grupo de compañeras que también querían bailar. A mí me tocó bailar con una chica de la cual yo sabía que en algún momento había gustado de mí.

Estuvimos bailando juntos toda la noche, hasta que llegaron los lentos. No tuve necesidad de preguntarle si quería seguir bailando, se acercó hasta mí y me rodeó con sus brazos. Torpemente la abracé por la cintura.

Mi cabeza funcionaba a mil por hora, era claro que la chica todavía gustaba de mí, lo cual no era del todo recíproco. También era claro que yo quería darle un beso, a ella, a cualquiera.

Cuando comenzó a sonar el segundo tema tomé coraje y le pregunté si quería ser mi novia. Me miró y con una sonrisa en los labios me dijo que sí. Esas habían sido las únicas palabras que habíamos cruzado durante toda la noche. Tampoco nos dijimos muchas más.

En la mitad del cuarto tema ella acercó su boca y me dió un beso. Fue una desilución. El primer beso no es mágico. Es torpe. Son dos bocas que no saben cómo moverse. Son dos cuerpos que no saben cómo reaccionar.

Al terminar nos despedimos con un piquito.

Ese lunes, al llegar al colegio dije por primera vez la frase “tenemos que hablar”. Nunca me sentí tan culpable

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Actor de reparto

Junio 30, 2008 · 7 comentarios

A los 11 años estaba claro que no era el mejor alumno de la clase, tampoco era el que corría más rápido y muchísimo menos alguien que pudiera gambetear con la pelota en las dos áreas. En el grado era simplemente un extra, era el chico que en las películas queda encuadrado en la parte superior-derecha de la pantalla, fuera de foco.

Pero en todas las películas son necesarios los extras, tal vez simplemente por eso me invitaban a los asaltos (malones) que a esa altura se hacían regularmente los viernes desde las ocho de la noche hasta las doce, si eran en la casa de algun varón, o hasta las once si la que ponía la casa era una chica.

Ahora, cuando trato de recordar los detalles de esos momentos, no puedo evitar sonreir al vernos bailar al ritmo de Jazzy Mel, o en la forma en que nos poníamos colorados cuando queríamos sacar a bailar los temas ‘lentos’ .

Cuando nos cansábamos de bailar empezábamos a jugar a ‘Verdad -Consecuencia’ . Durante el juego Imaginaba mil hipotéticas respuestas, imaginaba los tonos de esas respuestas. Pero las preguntas nunca llegaban. Parecía que en ese momento la cámara solo tomaba primerísimos planos de los actores principales. Los demás, nosotros, el resto, solo desaparecíamos hasta que nos buscaban para llevarnos a nuestras casas.

A la noche, en mi cama dando vueltas sin poder dormir, me imaginaba la cara de asombro y de alegría de Daniela cuando me preguntaban si era verdad que ella me gustaba, y yo contestaba con las mejillas todas rojas que sí.

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Cinema Verité

Junio 26, 2008 · 9 comentarios

Ese fin de semana fuimos al cine. Cuando llegamos ya estaban esperándonos Analicia y Florencia, otra compañerita que no era de las más lindas del curso. Florencia iba en un principio en papel de chaperona, ya que no quedaba del todo bien que Analicia vaya sola al cine con dos nenes (aunque uno de estos haya ido con la madre y el hermanito)

Hace mucho tiempo, era costumbre que en el cine pasasen dos películas, y no solo una, como sucede hoy en día. Así que, además de la película de terror (CreepShow 2, el festín del terror) , íbamos a ver otra. En realidad a mi me gustó más la primera, era una película en donde había dos grupos: los malos, chicos vestidos de negro y con calaveras en las remeras y por supuesto, el grupo de los buenos, los prolijitos. Estos peleaban por el dominio de una pileta de natación en la cual podían hacer sus acrobacias con los skates. La película se llamaba Roller…y no me acuerdo más. La busqué luego con el emule y el utorrent pero nunca la encontré.

Una vez dentro del cine, nos sentamos de la siguiente forma Florencia, Bruno, Analicia y yo. Mi mamá tres filas atrás. Durante la película Bruno y Florencia no dejaron de hablar durante la primer película, la de los skaters. Y en la segunda, pude ver como Florencia se aferraba al brazo de Bruno en las partes de más miedo, y seguían hablando en las restantes.

Al terminar la película Florencia y Bruno nos comunicaron que iban a ser novios. Y que era mejor que Analicia sea solo mi novia. En ese momento largué un “bienchii!!!” muy sonoro, y creo que hasta pegué un saltito de la alegría.

Ese mismo lunes, Analicia me contó que había hablado con su mamá y ella le dijo que éramos muy chicos para estar de novios, que era mejor que esperemos un “tiempito”.

El mes pasado se casaron Bruno y Florencia, fue un casamiento muy lindo según me contaron. Yo no fui.

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Una salida

Junio 25, 2008 · 1 comentario

Solo los 3 sabíamos de este triangulo amoroso, Analicia, Bruno y yo. Las formas en que se manifiesta el amor antes de los diez años son sutiles, limitándose a una mirada y a una sonrisa durante la explicación de la tabla del tres, o simplemente compartir un paquete de galletitas en el recreo.

Pero nosotros queríamos más. Nos preguntábamos que era lo que hacía la gente grande cuando estaba de novia, y la respuesta salió sola: la gente grande va al cine. En consecuencia, teníamos que ir al cine los tres. Como todo el mundo sabe, a las chicas les gustan las películas de terror.

El resto de la semana estuvimos haciendo planes para la gran salida. Pero no contábamos con algunos incovenientes, mi madre puso el grito en el cielo cuando supo que su hijito iba a ir solo al cine con una compañerita (no sabía que también estaba Bruno). Y así fue como empezó toda una serie de negociaciones entre ella y yo. Luego de arduas tratativas convenimos en que ella nos iba a llevar y, si les compraba chocolates a ella y a mi hermanito, prometía quedarse unos asientos atrás del nuestro.

Solo faltaba encontrar la película perfecta

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1987

Junio 24, 2008 · 5 comentarios

1987 fue un año raro, empezó raro. Ya en semana santa hubo un alzamiento ‘carapintada’ y toda la gente salió a las plazas a defender la democracia. Entre toda esta gente estaban mis padres, era un día gris, tal vez alguien lo definiría como plomizo. Yo me moría de vergüenza. No entendía por qué no podíamos ser una familia normal. Y una familia normal va a la casa de los abuelos el día de pascuas. No a una manifestación. O por lo menos eso creía yo a los 9 años.

Esa misma tarde, luego de escuchar la frase célebre ‘la casa está en orden, felices pascuas‘, volvimos a mi casa, y como todos los domingos, los chicos del barrio nos juntamos en la placita. Evidentemente algo no estaba bien, ya que en vez de que estemos todos, ese día solo apareció Bruno. Bruno, además de vecino, era mi compañero de colegio.

Teniendo en cuenta que el partidito de futbol estaba oficialmente suspendido, nos fuimos a las hamacas y empezamos a hablar sobre las cosas importantes que habla un chico de 7 u 8 años con otro: La maestra, las pruebas que se venían y, por supuesto, de nuestras compañeritas.

En mi grado, la chica más linda se llamaba Analicia . Y tuve la mala suerte de dejar que Bruno me dijera primero que ella le gustaba. A veces las cosas en la vida son así. No pertenecen al que más mérito tenga, sino al que las vió primero.

Ese lunes, la maestra nos preguntó a todos lo que habíamos hecho durante las pascuas, y todos contestaban que habian ido a la casa de sus abuelas o sus tias, incluso hubo quienes se fueron a otra ciudad (tengo la impresión de que los feriados largos no eran éxodos, como lo son ahora), como correspondía a alumnos que tenían familias normales. Sin embargo, en ningún momento pude dejar de observar las miraditas cómplices entre Bruno y Analicia.

A la salida, mientras esperábamos la llegada del transporte escolar, Bruno, totalmente decidido, se acercó hasta donde estaba Analicia y habló con ella. Y en eso llegó el colectivo que nos llevaba hasta casa. Una vez arriba, le pregunté que era lo que habían hablado y me contestó simplemente, “le pregunté si quería ser mi novia, y me dijo que sí”, esa fue la primera vez que sentí retorcijones en la panza, mientras me subía el calor a la cabeza. Una vez más, me había ganado de mano. A pesar de todo, la mistad que nos unía era mucho más fuerte, y sin ningún tipo de tapujos le pregunté si le molestaba que ella sea también mi novia. Con su sonrisa de siempre, me dijo que por él estaba bien, que no había problemas.

El martes estuve nervioso todo el día, pensando en como le iba a preguntar. Esperando encontrarla sola, sin esa eterna nube de amigas que tienen siempre. Durante las horas de clase no pude. Entonces decidí hacer algo que a lo largo se convertiría en una constante: copiar al que ya sabe.

Estando de nuevo en la esquina, me acerqué a ella y le dije que sabía que era la novia de Bruno. En ese momento se puso colorada como un tomate, y casi empezó a negar todo, hasta que le pregunte, con un hilito de voz si también quería ser mi novia. A esa edad, nunca nos planteamos las cuestiones morales que surgen de nuestros actos, y con toda la inocencia del mundo me dijo que sí.

Y así fue como por primera vez tuve novia, media novia en realidad.

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