Fui adolescente en los 90. Fue una década dificil. Muchos nos vestíamos con jeans rotos y remeras, con una camisa atada a la cintura. Fue la época del grunge, de Nirvana y Pearl Jam. Algunos escuchaban a Machito Ponce.
Cursaba en una escuela técnica, a la mañana teníamos talleres y las clases a la tarde. Como yo vivía en otra ciudad, el tiempo no me alcanzaba para ir a almorzar a mi casa, por lo que generalmente me quedaba en la escuela junto a otros chicos y almorzábamos un sandwich en el kiosco.
Pero ese día no me quise quedar. Fui a caminar por el centro, tratando de ver hacia donde iba mi relación con Lorena, si realmente valía tanto sacrificio o no.
Al cruzar la plaza (sí, las cosas importantes siempre ocurrieron en plazas) ví que en uno de los bancos había un monton de chicas con uniforme azul que recién salían del colegio.
Miré a las más linda de todas, y ella me miró.
Estuve el resto de la tarde con una sonrisa.